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martes 31 de marzo de 2009

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA XI



Para los habitantes de la Arcadia el jabalí no era otra cosa que el rió que a principios de primavera se desbordaba a través del valle del Psofis, al que asolaba antes de desembocar en él Alfeios.Heracles persiguiendo al animal, era el sol de verano que secando sus aguas les salvaba.

En el Rig-Veda, Rudra padre de Maruts (viento) es invocado como un jabalí celeste, los dardos del rayo escapan de una nube tempestuosa que tiene forma de jabalí con los colmillos de acero, monstruo que es vencido por Indra.En la mitología del norte Wodan, dios de la tempestad, tiene junto a él un jabalí, personificación del viento tempestuoso que acompaña a la tormenta y que en la tierra destroza todo con su ímpetu violento.

lunes 30 de marzo de 2009

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA X



Hija de Tifón y de la víbora Equidna (hijos de Gea y Tártaros). Hermana de Cerberos, de la Quimera y del perro Ortros.Era un dragón enorme con nueve cabezas (o cien según otras versiones) que habitaba en el pantano de Lerne no lejos del golfo de Argos. Su aliento era mortal y aún dormida la bestia, este aliento era suficiente para causar la muerte.

Había sido criada por Hera, y Heracles en compañía de Iolaos, por mandato del rey Euristeus se dirigió allí para matarla. Llegados a la fuente de Aminone que servía de refugio a la bestia, empezó a asetearla con flechas encendidas y después a aplastarle las cabezas con su maza. Pero de cada cabeza que aplastaba surgían dos nuevas. Entonces llamó a su sobrino Iolaos, y este incendió el bosque inmediato.

Con tizones ardiendo, empezó a chamuscar las cabezas de la Hidra a medida que aparecían. La última la cortó Heracles con su espada, la metió en el suelo y colocó una gran piedra encima.A continuación mojó sus flechas en la sangre de la Hidra, que era un poderosísimo veneno. Estas flechas le sirvieron para continuar con mas facilidad sus siguientes trabajos.

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA IX


Aparece por primera vez en una crátera consagrada en el Heraeron de Samos.Se les consideraba guardianes de tesoros y consagrados a Apolo, defendían su oro contra la codicia ajena .Aparecen también en otra leyenda como guardianes del vino de Dionisos.

sábado 28 de marzo de 2009

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA VII



*Los enigmas propuestos por la Esfinge solían ser dos:

1- ¿Cual es el ser dotado de una sola voz y único entre todos los seres, que tiene sucesivamente cuatro patas, dos y tres y cuya fuerza es tanto menor cuantas más patas tiene?.
La respuesta era el hombre.
2- ¿Quienes era las dos hermanas, que cada una de ellas engendraba a la otra?. 
La respuesta era el día y la noche (en griego el día era Hémera que era femenina).

LA SABIDURÍA ARBÓREA CELTA VI



El Poema 'La Batalla de los Arboles' de Taliesin.

El Dios del Fresno y el Dios del Aliso.

Aún considerando el volumen existente de textos antiguos galeses, el poema 'La Batalla de los Árboles' o "Cad Goddeu", incluido en el "Libro de Taliesin" el cual forma parte del "Libro Rojo de Hergest" del siglo XIII, es el que más ligado se encuentra a las ideas bárdicas relacionadas directamente a los árboles sagrados.

Sin lugar a dudas es un ejemplo del cifrado druídico utilizado para transmitir oralmente esta suerte de saber arbóreo, el cual se sustenta en el respeto a la naturaleza y las relaciones secretas entre nombres y palabras.

Basado en el ciclo mitológico galés, este poema es atribuido a Taliesin, Jefe de Bardos, figura legendaria que se remonta a los tiempos de Arturo, el gran soberano de los britones. Taliesin cuentea el conflicto entre Gwydion, "El Hechicero", quien invoca a los árboles y arbustos de Britania, contra el ejército del "Otro Mundo", liderados por Peblig "El Fuerte", y en último término por su rey Arawn.

El objeto de la batalla era para obtener las tres criaturas del Otro Mundo a saber:
- El Perro Blanco de orejas rojo puntiagudas, quien es guardián del secreto.
- El Corzo, quien esconde el secreto.
- El Frailecico, quien disfraza el secreto.

Interpretamos que el secreto estaba referido a la fuerza espiritual, y porque no también, al saber cifrado en el alfabeto de los árboles. Ya de ello nos hablan las Tríadas galesas:

Tres esencias primarias hay en el poder del intelecto
Un ojo que puede ver la naturaleza
Un corazón que puede sentir la naturaleza
Una osadía que se atreve a perseguirla

Los oponentes en la batalla eran invencibles hasta tanto su nombre no fuera adivinado por uno de las partes, Gwydion es finalmente el vencedor de la batalla ya que descubre el nombre de Bran, antigua deidad britonica.

Cascos seguros tiene mi corcel espoleado,
las altas ramas del aliso están en tu escudo.
Te llamas Bran, el de las ramas relucientes.
Cascos seguros tiene mi corcel en la batalla,
las altas ramas del aliso están en tu mano.
Eres Bran, por la rama que llevas,
Amathaon el Bueno ha vencido.

Cabe destacar que dentro de la Mitologia Galesa existían tres familias de deidades:
1) La familia de Pwyll y Pryderi en el Sur,
2) La familia de Bran en el Gales Central,
3) La Familia de Don, (sus dos hijos, Gwydion y Amathon) en el Norte.

Según R.Graves en su obra "La Diosa Blanca" una vez que se descubría el nombre secreto de un dios, los enemigos de sus seguidores podían utilizarlo para perjudicarlos con su magia. Practica utilizada por los romanos para llevar a esos pueblos a Roma con promesas seductoras.

En verdad, el tema central del mito desarrollado en el poema, es la batalla por el dominio religioso entre los ejércitos de Don (/epónimo de la diosa Danu, cuyo pueblo aparece en la leyenda irlandesa como los Tuatha de Danaan) , y los ejercitos de Arawn (elocuencia). Graves, en un exhaustivo análisis, deduce que la Batalla de los Árboles puede explicarse como la expulsión de un sacerdocio de la Edad de Bronce, establecido desde hacia largo tiempo, de la necrópolis nacional por parte de una alianza de tribeños agricultores, residentes desde mucho antes en Britania y que adoraban al dios danaeno Bel, Beli, Belo o Belino, con una tribu britonica invasora. Amathon al usurpar el puesto de Bran /Dios de la Resurrección/ y Gwydion el de Arawn /Dios de la Adivinación y la Profecía/ imponiendo así la tribu de Don un nuevo sistema religioso en lugar del viejo.

Aun así los seguidores de Bran no se retiran luego de haberse perdido el secreto. Según la tradición murieron en una resistencia armada unos 71.000 hombres. El Dios del Fresno vencía finalmente sobre el Dios del Aliso.

Curiosamente los versos pertenecientes a la Batalla de los Árboles están alternados con otros cuatro o cinco poemas, por lo que resulta tarea difícil restaurar su continuidad. Se transcribe aquí la reconstrucción realizada por R Graves quien aclara no tener la pretensión de ser en modo alguno una versión definitiva.

La Batalla de los Árboles / Cad Goddeu
Las copas de las hayas han retoñado recientemente,
Se han cambiado y renovado.
Cuando el haya prospera con hechizos y letanías,Las copas de los robles se enmarañan y hay esperanza para los árboles.
He despojado al helecho, con el que descubro todos los secretos,
El viejo Math ap Mathonwy no sabía más que yo.
Con nueve clases de facultades
Dios me ha dotado:
Soy fruto de frutos recogidos de nueve clases de árboles:
Ciruelo, membrillo, arandano, morera, frambuesa,
Peral, cerezo negro y blanco, con el serbo en mi participan.
Desde mi sede en Fefynedd una ciudad que es fuerte,
Observe los árboles y las cosas verdes que se apresuraban.
Apartándose de la felicidad se disponían a asumir
las formas de las principales letras del alfabeto.
Los viajeros se asombraban, lo guerreros se espantaban
Ante la renovación de conflictos
Como los que causó Gwydion.
Bajo la raíz de la lengua una lucha sumamente terrible,
Y otra furiosa detrás, en la cabeza.
Los alisos de la primera fila iniciaron la refriega,
El sauce y el fresno silvestre tardaron en ordenarse.
El acebo, verde oscuro, tomó una actitud resuelta,
Esta armado con muchas puntas de lanza que hierven la mano.
Con el pisotear del rápido roble, cielo y tierra resuena,
-Recio Guardián de la Puerta- es su nombre en todas las lenguas.
Grande era el argoma en la batalla, y la hiedra en su flor,
El avellano era el arbitro en ese tiempo encantado
Tosco y salvaje era el abeto, cruel el fresno,
No se desvía la medida de un pie, golpea directamente en el corazón.
El abedul, aunque muy noble, tardó mucho en armarse,
pero no fue por cobardía, sino por su gran tamaño.
El brezo consolaba a la gente exánime,
Los álamos de larga resistencia sufrían mucho en la lucha.
Algunos de ellos eran expulsados del campo de batalla
A causa de los agujeros hechos en ellos por la fuerza del enemigo.
Muy airada estaba la vid, cuyos secuaces son los olmos,
Yo la elogio mucho ante los gobernantes de los reinos.
Fuertes caudillos eran el endrino, con su fruto nocivo,
El espino blanco no amado de naturaleza parecida.
El junco que persigue velozmente, la retama con su cría,
Y la hiniesta que no se comportó bien hasta que la domaron.
El tejo que desparrama dotes estaba malhumorado al margen de la lucha,
Con el saúco lento para arder entre fuegos que chamuscan,
Y la bendita manzana silvestre riendo de orgullo,
Desde el Gorchan de Maelderw junto a la roca.
Resguardados se quedan el ligustro y la madreselva,
Inexpertos en la batalla y el pino cortesano.
Pero yo, aunque menospreciado porque no era grande,
Combatí árboles, en vuestra formación en el campo de Goddeu Brig.

*Nota
*"Goddeu Brig"
significa Copa de Árboles, es probable que dicha batalla se halla librado en Wiltshire antes que la gente de Gwydion invadiera el Sur de Gales, y según se puede interpretar de las crónicas de Geoffrey de Monmouth en su "Historia de los Reyes de Britania", pudo haber tenido lugar en el siglo IV de nuestra era.

*Math ap Mathonwy: Math hijo de Mathonwy, en el Romance galés del ciclo de cuentos del Mabinogi, Gwydion también aparece como vencedor del Otro Mundo, al robar el cerdo sagrado de Pryderi, rey circunstancial del Otro Mundo en reemplazo de Arawn.

Epílogo
Los árboles son una parte vital de nuestro ecosistema, el trabajo de plantado es lento, algunos asociaciones europeas como "Los Amigos Celtas de los Árboles" y otros grupos paganos se han preocupado en reforestar según las cualidades sociales, mágicas, y religiosas de los árboles, a diferencia de las organizaciones privadas y gubernamentales quienes sólo plantan con fines económicos de futura explotación, sin ningún sentido de su naturaleza interior o perfil esotérico al decir de J.A. Johnston. Este ultimo fundó en la década del '80 el "Proyecto del Saber Arbóreo Celta", -Caer Eiddyn- Esta asociación surge con el fin de recopilar y estudiar dicha materia. Basándose en textos antiguos, canciones populares, mitos y leyendas, herborística, etc. Dentro de sus metas es re-plantar algunos sitios sagrados, bosques, y túmulos con las especies apropiadas de árboles. Aquellos interesados pueden dirigirse por carta a:

Caer Eiddyn
8 Annandale St.
Edinburgh, eh7 4an,
Alba *Scotland
UK

viernes 27 de marzo de 2009

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA VI


LA SABIDURÍA ARBÓREA CELTA V


La Mitología arbórea.
"Lo sagrado y lo feérico"

Algunos árboles eran tan estimados que eran tomados por las tribus celtas como totems de Clan . Árboles sagrados eran también utilizados como un lugar de encuentro tribal usualmente por generaciones, donde las leyes religiosas y seculares eran impartidas. Durante los periodos de luchas intertribales es sabido que el contingente atacante siempre intentaba destruir el árbol sagrado (bile) de la tribu enemiga, despreciando así su contacto con los dioses.. Estos árboles sagrados están presentes lingüísticamente en los Bellow trees o en el idioma gaélico de Manx como "billey/glas" -un árbol por siempre verde-, es decir, un árbol inmortal.
Además de estos distintivos árboles sagrados había muchos árboles actuando como anfitriones de los espíritus de la naturaleza, un Orden Superior de Espíritus llamados Sidhe (seres feéricos), como leemos en los versos de la canción popular escocesa -Setecientos Elfos- donde el personaje principal luego de derribar varias especies es interpelado por los elfos "¿Quién es aquél que ha venido a devastar nuestro bosque?"
Casi todos los árboles tienen alguna asociación sacra desde antaño, pero algunos son más respetados que otros. Existe la trilogía mágica del Roble, Fresno y Espino, y árboles frutales como el manzano y el avellano; sumándose los preferidos como el fresno, el acebo, y el sauce. Algunos árboles son venerados por tener personalidad propia, y algunos específicamente son frecuentados por personajes feéricos. Todo aquél relacionado a lo céltico seguramente pensará en el roble y está en lo cierto ya que quizá sea el árbol más sacro para los Druidas del cual recolectaban el muérdago (de hecho ciertas teorías lingüísticas erróneas asocian al druveid (druida) como aquél que ve a través del roble). Este culto también se ha trasladado a los mitos como la famosa copla "Fairy Folks / Are in Old Oaks". Se dice que muchos copas de roble son frecuentadas por los siniestros 'hombres - roble' de Escocia.
Katherine Briggs cita una canción popular de Somerset recopilada por Ruth Tongue cuyo coro refleja una creencia popular en especial: "El Elmo apesadumbra, el Roble odia, el Sauce camina, si viajas tarde". Briggs interpreta que debido a la vulnerabilidad de los elmos a las enfermedades se cree que al cortar un ejemplar cercano a otro provoca ese estado. Los robles debido a su status sacro, resienten ser cortados, y la copa del roble que brota de las raíces de un tronco caído es malevolente y resulta peligroso transitar cerca por las noches. Los sauces son aún más siniestros puesto que se cree que tienen el hábito de desprenderse del suelo y perseguir a los viajeros solitarios por las noches (recordemos al 'Anciano Hombre Sauce' de Tolkien).
Wood - Martin en su obra "Rastros de las Antiguas Creencias de Irlanda" dedica su atención a la creencia en los árboles. Por ejemplo cuando cita al Fresno menciona la existencia de uno en la Parroquia de Clenor en el Condado de Cork, cuyas ramas nunca fueron cortadas a pesar de la falta de leños para el fuego, y de otro en Barrisokane, el viejo "Bell tree", sacro en los ritos de Mayo, del cual se creía que si un hombre tan sólo quemase una astilla, en su hogar se incendiaria toda la casa. Tal destino le aconteció a un granjero quien trato de cortar una rama de saúco que sobrepasaba el pozo de un santo. Intentó tres veces, se detuvo en la segunda porque parecía que su casa estaba en llamas, pero descubrió que era una falsa alarma. Ya a la tercera vez no se dejó llevar por las apariencias y se hizo de la rama para encontrar luego que al llegar a su casa esta se había incendiado por completo. Los lugareños aseguran que había recibido su merecido.
Según K. Briggs el saúco posee dos aspectos míticos tal como relata Hans Andersen en su cuento (Madre Flor de Saúco) y en Lincolnshire donde se cree necesario pedir permiso al árbol para cortarle una rama. Las flores y frutos son de estima para la elaboración del vino e incluso se dice que la buena gente feérica encontraba en ellos protección de los espíritus malignos. Por otra parte en Oxfordshire y los Midlands, muchos saúcos eran sospechados de ser brujas transformadas y se suponían sangraban al ser cortados. En su obra "El Reino Intermedio" D.A.Mac Manus reconfirma la creencia de que algunos árboles son frecuentados por seres feéricos y otros demonios. Nos da un ejemplo de un grupo cerrado de tres árboles *Dos Espinos y un Saúco" los cuales eran asediados por tres malos espíritus. También cita la sacra trilogía de Roble / Fresno / Espino, los cuales de crecer próximos y de ser cortado un vástago de cada uno, unidos todos por una hebra roja, resultaba de gran protección contra los espíritus nocturnos.
Tal como mencionamos al comienzo dos árboles frutales, el manzano y el avellano, poseen cualidades mágicas. Los frutos del avellano son fuente de sabiduría y fertilidad, los del manzano de poder y juventud.
Mac Manus menciona otros árboles feéricos: el abeto escocés (fir), el abedul (birch), el espino negro (blackthorn) y la retama (broom), aunque esta última es un arbusto.
Curiosamente el haya es un árbol sagrado sin conexión con el mundo feérico. Se dice que las oraciones dichas bajo el haya van directo al cielo, particularidad diferencial por cierto.

jueves 26 de marzo de 2009

LA SABIDURÍA ARBÓREA CELTA IV


EL ALFABETO CELTA ARBÓREO

Para los celtas, los árboles siempre han sido elementos sagrados y preciosos, integrados plenamente dentro de su propia concepción del mundo. Ya los druidas habían estudiado sus campos energéticos, virtudes madereras y medicinales. Hoy día resulta de provecho aprender más acerca del simbolismo de los árboles y su relación con nuestra espiritualidad.
Los árboles cumplen variados roles en la tradición céltica, por ello se realizará el análisis sobre dos funciones básicas similares a las ya desarrolladas por J. A. Johnston (Editor en los 80 de la célebre publicación escocesa Inner Keltia, y mentor de la Fundación Caer Eiddyn para la reforestación), siendo el alfabeto arbóreo antes analizado y emparentado con el ógmico, el encargado de comprenderlos a todos.
a) Las cualidades materiales, botánicas, y atributos del los árboles en 'este Mundo'.
b) Los canales abiertos por los árboles sagrados entre 'este y el Otro Mundo'.
Los veinticinco árboles del Alfabeto Arbóreo, más el Gean (Cerezo Silvestre), el Tilo, Mora, Retama, Enebro, y Helecho, participan como los más importantes en el Saber Arbóreo Celta. Seguidamente analizaremos los más representativos. Es de notar que la mayoría de los árboles son de bosque y nativos de las Islas Británicas, de la familia de las betuláceas y rosáceas; excepto la vid. Según Robert Graves, este alfabeto habría sido traído en tiempos muy primitivos desde zonas boscosas donde la vid se daba en estado silvestre, y supone que haya sido desde la costa meridional del Mar Negro.

Abedul (Birch)
Es el primero en el alfabeto ógmico, y es utilizado como símbolo de un nuevo despertar, crecimiento fértil, y ganancias. Por ello en Pembrokeshire, Reino Unido, una joven entrega a su amado ya sea una pieza de abedul como símbolo de envalentonamiento diciendo "Ahora puedes comenzar", o una pieza de Almendro "Sé sabio y desiste".
También para la fiesta de Beltaine, varas de abedul son utilizadas para avivar el fuego. En un plano simbólico durante el Solsticio de Invierno (21 de Diciembre), Robin Petirojo, en el rol de Espíritu del Año Nuevo, parte con una rama de abedul a matar a su predecesor, El Abadejo (Reyezuelo) de Cresta Dorada -El Espíritu del Año Viejo- a quien encuentra escondido en una Hiedra (o Arbusto Sagrado). Ello concuerda con la leyenda irlandesa que la primer inscripción ogham fue realizada en una varilla de Abedul.

*Ficha Técnica:
Árbol de la familia de las Betuláceas de los bosques montanos o de las zonas frías de Europa; tronco con corteza blanca, lisa, que se agrieta al envejecer; hojas romboidales, glabras, dentadas con pecíolo largo; copa oval y poco densa; flores unisexuales en amentos; frutos en aquenio pequeño con dos alas. Hojas usadas como diurético. Madera blanca, compacta, utilizadas para labores de torno. Corteza utilizada para el curtido de las pieles, la savia fermentada, da una bebida espumosa, llamada cerveza de abedul, que se consume en las regiones nórdicas.

Fresno Montano (Rowan)
El Fresno Montano, o mountain ash, es un árbol muy popular, y como 'La Dama de la Montaña', uno de los más bellos. Es utilizado para ser plantado a ambos lados de los frentes de las casas para mantener alejadas a las brujas y cualquier otra influencia maligna. El látigo de fresno es el único que puede controlar a los caballos endiablados. En los Highlands se lo considera el Árbol de la Vida, ya que su fruto perenne de bayas rojas aplaca el deseo de comida por mucho tiempo.
Fresno (Ash)
Las fuertes y rectas ramas del Fresno, eran utilizadas para fabricar lanzas, remos, postes de cercas, mangos de armas y herramientas, muebles, y parte de embarcaciones. Tiene connotaciones religiosas como vara druídica (se han encontrado en Anglesey ejemplares con decoraciones espiraladas)
*Ficha Técnica:
Árbol de las familia de las Oleáceas, crece en los bosques montanos asociado a encinas, arces, y hayas, y también se cultiva para jardines; tronco de hasta más de 30 mts de altura, con corteza lisa, de color verde ceniciento, luego oscuro, con madera blanco amarillenta, pesada, usada para hacer instrumentos deportivos, herramientas agrícolas, contraplacado y para obtener carbón de madera; hojas imparipinnadas utilizadas como forraje, flores pequeñas, monoicas, aclamídeas, en racimos, frutos en sámara oblongos, péndulos.

Aliso (Alder)
Según estudios científicos, era ya un árbol común durante el 8000-5000 A.C. Por su resistencia al agua era utilizado para la fabricación de ruedas de molino, compuertas de canales fluviales, y cubos de ordeñe. Una variedad de tinturas eran obtenidas de este arbol: rojo de la corteza, verde de sus flores, marrón de sus vástagos. En el glosario de Cormac es llamado 'ro-eim', 'aquél que enrojece el rostro'. Existen asociaciones interesantes con la deidad Bran, y por ende con cuervo / batalla/ muerte/ y porqué no con el Otro Mundo. El personaje de Bran conserva la cualidad y significación de la 'Fuerza'. Encontramos tres veces referencias a Bran en los mitos y leyendas celtas: Bran, el famoso mastín de Finn Mc Cumhaill; Bran, Hijo de Febal, el héroe irlandés tentado por Mannanan, hijo de Lir, a visitar la Isla de las Mujeres; y el britónico Bran 'El Elegido', hermano de Mannawyddan e hijo de Llyr, de tamaño tal que ninguna casa podía albergarlo, pero era bondadoso y poseía tesoros mágicos, entre los más importantes se encontraba el Caldero Curativo, su pasar es relatado en el ciclo galés de los Mabinogi.
En el alfabeto de los árboles considerado de origen druídico, la letra 'F' relacionada con Bran mantiene el cuarto lugar, siendo su referente el Aliso. Considerado sagrado por la creencia en su 'sangrado' al ser talado, la madera de este árbol fue utilizada por Bran 'El Elegido' para los pilares de un puente que construyó desde Gales hasta Irlanda con motivo del rescate de su hermana Branwen. Debido a su durabilidad bajo el agua fue utilizado para desarrollos tan prácticos como cubos para recolección de agua o leche, en la construcción de ruedas para molinos o compuertas de acequias.
En el calendario originado de este 'alfabeto oracular' el Aliso esta relacionado al mes lunar que va del l8 de Marzo al 14 de Abril, periodo en que el sol de Primavera evapora las inundaciones de Invierno; al respecto debemos destacar que algunas viviendas célticas eran construidas sobre pilares de aliso para impedir el ingreso del agua.
El aliso era respetado debido a la variedad de tinturas vegetales que produce: roja de su corteza; verde de sus flores; y marrón de sus tallos. En las Tríadas Galesas, se cita a 'héroes carmesí' quienes se suponen utilizaban tinturas de aliso, también referidos como 'ro-eim' que significa 'aquellos que enrojecen su rostro'. En el poema 'Canción de los Árboles del Bosque' atribuida a Osian -aparece como 'el más fogoso en la batalla'-, debemos asociar al aliso a la figura del 'árbol de fuego', debido al poder del fuego de evaporar la humedad de la tierra. La rama de aliso está relacionada con la figura de Bran en el poema galés 'Cad Godew' -La Batalla de los Árboles- incluido en el Libro de Taliesin, como una señal de resurrección debido a que sus brotes al crecer tienen forma de espiral.
*Ficha Técnica:
Árbol de la familia de las. Betuláceas, llamado también humero, de Europa centromeridional. Frecuente a lo largo de ríos y canales, corteza rica en taninos, madera ligera, ocráceo rojiza, resistente al agua; hojas ovales con borde dentado; flores masculina en amentos; infrutescencias glutinosas, en estróbilo cilíndrico.
Sauce (Willow)
Es utilizado para la fabricación de cestos, soporte de tejados de paja u hojas, y empalizadas. Antaño su tronco era socavado para la construcción de la caja del arpa gaélica. Se dice que las brujas navegaban en cestos de sauce durante los ritos lunares.
Ficha Técnica: Género de plantas leñosas de la familia de las Salicáceas, frecuentes en los lugares húmedos, en las regiones templadas y frías boreales; de diversas dimensiones según la altura y especies, hojas alargadas u ovales, estipuladas; flores dioicas en amentos; fruto en cápsula. Se destacan el Sauce Blanco que proporciona madera blanca, tierna, laborable; Sauce Cabruno frecuente en los bosques montanos. El Sauce Colorado: proporciona ramas que sirven para labores de tejido (mimbres) y su corteza es rica en tanino. Existen también especies de alta montaña.
Espino (Hawthorn)
Común ya en el 7000-6000 AC este árbol era particularmente sagrado para los seres feéricos. Durante la fiesta de Beltaine, arbustos ardientes o cepas eran retirados del fuego ritual para esparcirlos por los campos asegurando su fertilidad futura, alternando con ramas de Hawthorn. Solían plantarse alrededor de las tumbas de personas importantes. Existe la creencia de que algunos deseos pueden ser realidad si una pieza de tela es colgada de sus ramas.

*Ficha Técnica:
Se destacan el Espino Blanco (albar) Arbusto espinoso de la familia de las Rosáceas, común en los bosquecillos europeos desde el plano basal al montano; hojas lobadodentadas, brillantes por la haz, flores blancas, pequeñas de cinco pétaleos, dorosas, en corimbos; frutos globosos, rojos en la madurez con dos o tres semillas y pulpa comestibles. Las flores tienen propiedades sedantes. El Espino Amarillo (Falso): arbusto espinoso de la familia de las Eleagnáceas, frecuente en las zonas montañosas a lo largo de arenales, hojas linear lanceoladas, flores pequeñas verduscas, frutos del tamaño de guisantes, amarillo - anaranjados; madera dura y resistente.

Roble (Oak)
Rey de todos los Árboles, merece gran respeto para los celtas. Junto con el Tejo (Yew), es considerado como el más longevo. Para los druidas era el árbol sagrado, Sus hojas, bayas, y ramas eran utilizadas en forma ritual. Es sagrado para varios de los más importantes dioses masculinos, Dagda, Lugh, y en especial como Señor del Bosque estaba íntimamente ligado a la figura del dios Cernunos, ya que en el roble crece el muérdago, planta de propiedades curativas venerada por los Druidas quienes durante ceremonias especiales recolectaban con hoz de oro el sagrado muérdago y su fruto, cuyas bayas eran consideradas gotas de semen de Cernunos, Señor del Bosque, la Fertilidad, y todas las criaturas) Durante la época de Lammas (Lughnasadh) el roble produce prominentes brotes jóvenes, conocidos como los brotes de Lammas. Los viejos robles eran utilizados también como lugar de encuentro con los seres feéricos Siendo este uno de los árboles de mayor connotación religiosa para los celtas, no es de extrañar que muchos monasterios (e.g. San Kentigern, San Colum Cille, Santa Brígida) hallan sido edificados en lugares ocupados por robles sagrados.
*Ficha Técnica:
Es una planta arbórea de la familia de las Fagáceas, hojas con contorno oboval, grandes con lóbulos profundos, redondeados, frutos erectos, sésiles. Crece en Europa y Asia, en España se encuentra en las regiones del Norte, Este, y Centrales. Su madera dura, resistente a la humedad, se usa para labores de carpintería, fabricación de toneles, y como combustible. Se lo denomina también Roble Albar aunque éste último posee una madera rica en taninos, y sus hojas son levemente pecioladas de limbo lobado. Sus frutos son en nuez con cúpula escamosa, también se le llama Roble Carballo. La encina y el alcornoque son del mismo género (Quercus) proporcionan maderas de escaso valor, pero sin embargo y por contrapartida, productos secundarios de gran interés (corcho, tanino, bellotas)

Acebo (Holly)
En alguno bosques, los acebos protegían y flanqueaban a los jóvenes Beech y Robles, favoreciendo así su crecimiento. Etimológicamente existe una ligazón más fuerte ya que el gaélico por Holly 'tinne' parece estar ligado al córnico 'glas-tann' (Árbol Sagrado Verde) que en córnico está referido al siempre verde holm-roble. El vocablo 'tann' ha sido adoptado por lo ingleses para denominar el bark que se extrae.
*Ficha Técnica:
Arbusto perenne de la familia de las Aquifoliáceas, espontáneo en los bosques de las regiones templadas y cultivado como ornamental y por su madera durísima y blanca, usada en ebanistería. Tiene las hojas coriáceas, brillantes, lobadoespinosas en los bordes, flores pequeñas, blancas, frutos rojos en haya que maduran en invierno, dotados de acción emética y purgante. Las ramas con frutos constituyen un clásico adorno navideño. Existen variedades de hojas cultivadas.

Avellano (Hazel)
Ha estado siempre asociado a la Sabiduría, Conocimiento Secreto, Inspiración y Adivinación. Así en la antigua canción escocesa "La canción de Angus el errante" podemos apreciar : "Me interné en el bosque de Avellanos, porque tenía fuego en mi cabeza". Varas de avellano eran utilizados en la búsqueda de metales, y napas de agua.. Los cetros utilizados por los druidas ( como así también los utilizados más tarde por los obispos católicos) eran de madera de almendro. Los avellanos están asociados a los ritos de Samhain En los Highlands según la manera en que las bayas se queman y saltan chisporroteando pueden inferirse respuestas a fórmulas adivinatorias.
*Ficha Técnica:
Modesto árbol de la familia de las Betuláceas. Espontáneo en los bosques montanos de Europa y Asia, hojas ovales con borde aserrado, flores unisexuales, estaminíferas en amento cilíndricos preciosísimos y pisitliferas en grupos gemmiformes de los que salen estilos púrpuras frunto en aquenio leñoso avellana rodeado de una cúpula verde recortada, semillas oleosas, alimenticias.

Manzano (Apple)
El manzano ha gozado de importancia religiosa desde tiempos remotos, demostrado por el hecho que su nombre es similar en la mayoría de las lenguas Indoeuropeas. Un ritual invernal de fertilidad esta vinculado con el Wassailing Manzanos, en la tradición de Cornualles.
*Ficha Técnica:
Árbol frutal de la familia de las Rosáceas, originario de Europa y de Asia, extensamente cultivado, tronco de madera rojiza clara, dura, tenaz, empleada para labores de torno. Hojas ovales, agudas, aflechadas, flotes con cinco pétalos, blancas por el interior, rojizas por el exterior, reunidas en corimbos, que aparecen con las hojas, falso fruto (pomo)- la manzana, globoso, deprimido o un poco alargado, umbilicado por los dos extremos, de forma, dimensiones, color y sabor diversos según las variedades. La subespecie silvestre, espinosa, crece espontánea en los bosques de las zonas montanas. Los frutos maduran en verano, otoño e invierno y sirven además de para el consumo directo, para mermeladas, gelatinas y jarabes. El jugo fermentado da una bebido de modesta gradación alcohólica (sidra) o bien vinagre.

Endrino (Blackthorn)
Este árbol era utilizado en la construcción de cudgels, los míticos shelailighs o garrotes y bastones de andar. También las brujas utilizaban un cetro de blackthorn el cual inspiraba temor y respeto. Para los Bretones, el blackthorn en flor es considerado como "La Madre del Bosque". Su floración posee una fragancia fuerte y potente, a la vez que musty y vagamente erótica. Los frutos (sloes o slaes) cuando están maduros se vuelven tolerables al gusto, y producen un destilado muy fuerte conocido como 'sloe gin'.
*Ficha Técnica:
Arbusto espinoso de la familia de las Rosáceasm, común en los setos y bosques, llamados también endrinera, espino negro, bruñeiro, bruñera y arañón, con pequeñas flores blancas, numerosas, que aparecen antes que las hojas, y frutos en drupa, negros, ásperos (endrino o bruños).

Saúco (Elder)
El elder tiene asociaciones tanto positivas como negativas en la tradición celta. Las negativas pueden estar parcialmente relacionadas con el hecho de que cuando al Conocimiento se lo asocia con algo reverenciado el mismo se pierde, el pueblo pronto se vuelve hacia el temor y la superstición. Esto fue compuesto cuando la ortodoxia cristiana condenó toda practica religiosa temprana y tradiciones prácticas folclóricas asociadas a la rotulada "brujería" y por ende al mal. Pero aun tomando en cuenta estas cosas el Elder puede tener una naturaleza bivalente, por el aroma, el desagradable polvo verde que recubre sus ramas, no resulta bienvenido, pero asociado a esta protección subyace un árbol feérico cercano al hombre. Las flores y bark del elder siempre han sido famosas por sus propiedades terapéuticas.
El árbol de elder que crecía al costado de muchas casas de campo irlandesas era concebido como protección para las casas contra rayos. Elder fue siempre concebido en la Isla de Man como un árbol feérico -y nunca debe cortarse un árbol ya que ello trae pesar a las hadas...- los viejos elders en Ballakoig fueron cortados y las hadas aparecían todas las noches llorando y lamentando. Es costumbre cruzar ramas de Elder y Rowan en forma de cruz crosh cuirn y situadas en los soportales y escondidas en las crines de la cola del ganado para protegerlos de todo daño. Las flores amarillas en primavera son las más potentes para combatir hechizos de magia negra, y preservarse de las influencias del mal de ojo. Primroses, la más comunes de todas eran usualmente recolectadas el 1ro de Mayo y colocadas alrededor de las puertas. En el Nordeste de Inglaterra el juego del -Eller Tree- participaban hombres y mujeres quienes saltando alrededor del Elder gritando "un manojo de arapos" ofrendas. El nombre -elle- conlleva el vocablo -elf-, por ende -arbol elfico-. En Lincolnshire es considerado riesgoso cortar un elder sin solicitar "la hoja de la anciana dama". Curiosamente los daneses no cortan el elder por temor de Hyldemoer, la Madre Mayor, que habita en su tronco. En Irlanda los palos de escoba de las brujas, sus "caballos mágicos" estaban hechos de ramas de elder.
*Ficha Técnica:
Arbusto de la familia Caprifoliáceas de Europa y del Asia occidental, tallo y ramas ricos en medula, hojas imparapinnadas, dentadas, flores blancas, pequeñas, olorosas, en cimas umbeliformes, fruto en pequeña drupa, negro / violáceo / purpúreo. También es conocido con el nombre de canillero.

Muérdago (Mistletoe)
La practica de besarse bajo un muérdago es solo un eco distante de sus asociaciones con la fertilidad, sus traslucidas bayas blancas son consideradas como el semen del Señor del Bosque. Es de particular importancia su recolección realizada por los druidas a lo largo de un gran ritual de fertilidad bajo la sombra de los robles, en los cuales crece esta planta parásita. Se dice que por este trasfondo pagano la iglesia no permite este ramo verde del invierno en las iglesias para los festejos Navideños.
La ceremonia según el historiador Plinio, tenía lugar la sexta noche menguante lunar e incluía el sacrificio de dos toros blancos a los poderes de la naturaleza. Un druida vestido de blanco, y en habiendo realizado ayuno, (símbolo de la pureza del espíritu) se sube al árbol y cercena una rama de muérdago con la mano izquierda (la lunar) ayudándose con una hoz de oro. La planta cae sobre un lino blanco. Seguidamente eran conducidos al lugar los dos toros y se los degollaban con un cuchillo ritual de piedra de modo que su sangre penetrase en la tierra bajo el árbol. Los colores de esta planta sagrada y de propiedades curativas, verde, blanco, dorado es el símbolo druídico representativo del Sol, por el ende la trinidad del mismo como deidad. Asimismo las propiedades curativas del muérdago, tan preciadas por los druidas y ridiculizadas por otros, fueron mas tarde corroboradas por expertos herboristas.
*Ficha Técnica:
Arbusto cespitoso perenne de la familia Lorantáceas que vive semiparásito en las ramas de muchas plantas leñosas, hojas coriáceas apareadas con apice redondeado frutos en baya, del tamaño de guisantes, blanco / madreperláceos, con mesocarpo viscoso, se considera como una flor aurgural natalicia. Se denomina también arfueyo y almuérdago.

Tejo (Yew)
La madera de yew era utilizada para las varas del ogham por su prolongada durabilidad. Posee también asociaciones con la muerte y la otra vida desde un punto de vista positivo. Algunos antiguos guerreros celtas ingerían sus hojas antes de caer en manos enemigas, las mismas no solo le provocaban la muerte, sino también la rigidez de algunos músculos faciales, a causa de ellos los vencedores encontraban solo cuerpos inertes con sonrisa sardónica, como conclusión: estos celtas se reían de ellos aun después de muertos. En Bretaña se dice que las raíces de este árbol cuando crece en los cementerios llegan hasta la boca de los difuntos.
*Ficha Técnica:
Árbol de la familia de las Taxáceas de los bosques montanos, llamado también árbol de la muerte, cultivado como ornamental y por su madera, hojas persistentes, linear / puntiagudas, coriáceas, negro / verdosas, ricas en un alcaloide (taxina) flores pequeñas, diocias, falso fruto con aspecto de baya formado por una semilla negra rodeada de un arilo carnoso, dulce, rojo en la madurez, apetecido por las aves. Sólo el arilo es la parte de la planta que no es toxica.

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA V


Equidna
Era un monstruo cuyo cuerpo era de mujer pero terminaba en una cola de serpiente.Era hija de Tártaros y de Gea, otros como Hesiodo la hacen hija de Forcus y Ceto (hijos ambos de Pontos y Gea y padres de las Gorgo), y aún otros la harán hija de Stix o de Crisaor.Moraba en una cueva de Sicilia (o en el Peloponeso según otros) y se apoderaba de los caminantes matándolos a continuación.Uniéndose a Tifón engendró a los perros Ortos y Cerberos, al perro de Haides y a la Hidra de Lerne.Unida a su hijo Ortos, dio nacimiento a la Sfigx (la Esfinge) y al León de Nemea.Fue muerta por Argos (el de los cien ojos) que la sorprendió dormida.Fue originariamente la personificación de la nube de tormenta, de negros repliegues tantas veces comparada a la serpiente de la mitología aria, nube que era compañera natural del huracán. Había sido originariamente una divinidad de la tempestad y del invierno.

miércoles 25 de marzo de 2009

LA SABIDURÍA ARBÓREA CELTA III


Algunos poemas antiguos de posible origen druidico que seguramente serán de vuestro interés:

El Saber Arbóreo.
Anónimo irlandés, siglo XII. Traducido del gaélico al ingles por Standish O-Grady (1832-1915)
Fuente: "Un libro de Irlanda", de Frank O-Connor

El Saber Arbóreo
Hombre que para Fergus, el de los festines, enciendes la lumbre,
Sea a flote o en tierra, nunca quemes al rey del bosque.
Monarca de los bosques de Innisfail es la madreselva, a quien nadie ha de hacerla cautiva.
No es esfuerzo de débil soberano abrazar todos los árboles vigorosos de un abrazo.
Si a la dócil madreselva fuego has de prender, abundaran lamentos de infortunio.
Horrible agudeza en las puntas de las armas, o ahogamiento bajo gres olas le sucederán.
No quemes el precioso manzano de rama extendida y caída,
Árbol siempre cubierto de blanca floración hacia cuya hermosa copa todos los hombres extienden su mano.
El hosco endrino es un vagabundo, una madera que el artífice no enciende.
Por todo su cuerpo aunque breve, los pájaros gorjean en bandadas.
No quemes el noble sauce, es árbol sagrado en los poemas.
En su floración liban las abejas, todas gustan de aquella pequeña jaula.
Quema el esbelto árbol de las bayas, el árbol del hechicero, el fresno,
Prescinde del árbol flexible, no quemes al esbelto avellano.
Oscuro es el color del fresno, madera que hace mover las ruedas.
Ornamentan sus varas las manos del jinete, su forma convierte la batalla en huida.
Perturbador entre los árboles es el maravilloso rosal silvestre, quémalo pues es tan verde y punzante,
Corta, flagela los pies, hace retroceder forzosamente a quien ha de avanzar.
El mas impetuoso dador de calor entre todas las maderas, ese el verde roble,/nadie puede escapar de el sin ser dañado.
Para su placer la cabeza es sometida a dolores, y por sus acres brasas el ojo es resentido.
Aliso, el hechicero mas batallador de todas las maderas, árbol mas fogoso en la batalla,
Indudablemente quemad a vuestra discreción tanto alisos como espinos.Acebo, quémalo verde, acebo, quémalo seco.
Cualesquiera de todos los árboles decididamente el acebo es el mejor.
Sauco que posee vigorosa corteza, árbol que en verdad hiere con dolor.
Aquí el que engalana cabalgaduras de los ejércitos feéricos, quémalo de manera que se convierta en carbón.
Así también el abedul, quien siendo derribado, promete duradera fortuna.
Quema con mucha seguridad y por cierto, los tallos de vaina perenne.
Haz sufrir, si tanto ha de complacerte, al tiemblo bermejo para que caiga de cuerpo entero,
Quema tarde o temprano, el árbol que posee rama inerte.
Patriarca de bosques eternos es el tejo, sagrado para las fiestas, como es bien sabido.Construid de el ahora cubas rojo-sombrías de buen tamaño.
Tu Ferdedh el Fiel, no harías sino cumplir mis preceptos,
A vuestra alma como a vuestro cuerpo, Oh hombre, será razón de beneficio.


La Canción de los Arboles del Bosque
Anónimo irlandés. Traducido del gaélico al inglés por Standish O-Grady (1832-1915)Fuente: Libro de Poemas de los Gaelicos / E.M.Mull.

La Canción de los Arboles del Bosque
Los leños de roble os calentaran bien si son viejos y secos.
Los leños de pino olerán gratamente pero las chispas volaran.
Los leños de abedul arderán demasiado rápidamente, el castaño escasea mucho.
Los leños de espino son buenos para el final, cortadlos en otoño.
Los leños de acebo arderán como la cera, podéis quemarlos cuando están verdes.
Los leños de olmo como el lino en rescoldo no hacen llamas visibles.
Los leños de haya para tiempo de invierno, lo mismo que los lejos de tejo,
Los leños de sauco verde es un crimen que los venda cualquier hombre.
Los leños de peral y de manzano perfumaran vuestra habitación.
Los leños de cerezo en los morillos huelen como la flor de la retama.
Los leños de fresno, lisos, y grises, quemadlos verdes o viejos.
Acaparad todo lo que os caiga en suerte y que valga su peso en oro.

Según Robert Graves en su obra : "La Diosa Blanca / Una Gramática Histórica del Mito Poético" (altamente aconsejable para quienes deseen profundizar sobre el tema arbóreo), alerta sobre una variante mutilada de este poema es corriente en Dartmoor.
Asimismo es de notar que el músico y poeta escocés Robin Williamson ha versionado este poema con arreglos propios junto a la Merry Band bajo el nombre de "The Woodcutter/s Song" en su álbum "A Glint at The Kindling" (Flying Fish Records. USA. 1979)


Suibhne, El vagabundo del bosque

Anónimo irlandés. Siglo XII Traducido del gaélico al inglés por Kenneth Jackson.Fuente: J.G.O/Keeffe.

"Suibhne El Loco". De este personaje se comenta que ha sido Príncipe del NE del Ulster o quizás de Escocia. Se dice que enloqueció durante una batalla en el 637 AC, habiéndose recluido por ello en los bosques por el resto de sus días.
Aunque estos versos bien podrían ser vinculados también a la figura del druida Merlín cuando se recluye en los Bosques de Brocelandia.

Suibhne, El vagabundo del bosque (extractos)
Roble frondoso, de gran copa, te elevas por encima de los árboles,
Avellano, el pequeño ramoso, arcón de avellanas.
Aliso, tu no eres rencoroso, adorable es tu olor,no eres punzante cuando estas en la hondonada.
Endrino, pequeño espinoso, oscuro pequeño endrino.
Berro, pequeño de puntas verdosas, al borde de la fuente del mirlo.
Saxifraga del camino, tu eres la mas dulce de las hierbas.
Lepidio, uno muy verde, planta donde las frutillas crecen.
Manzano, pequeño manzano, todos te sacuden violentamente.
Fresno, pequeño o pleno de bayas, adorable es tu floración.
Tejo, pequeño o tejo, eres conspicuo en los cementerios.
Hiedra, pequeña hiedra, eres familiar en la espesura del bosque.
Acebo, pequeño guardián, portal que detienes al viento.
Fresno, pernicioso, eres un arma en la mano de un guerrero.
Abedul, suave, bendito, orgulloso, melodioso, encantadora es cada rama entrelazada en lo alto de tu copa.
Álamo temblón, mientras tiemblas, escucho de vez en cuando tus hojas murmurar,Y pienso que asemeja una correría.

En su misma obra, Graves, comenta acerca del verdadero interés de preservación en la antigua Irlanda. En las Tríadas Irlandesas anteriores al siglo VII se exigía la pena de muerte por la tala ilegal de dos árboles jefes, el avellano y el manzano
Tres cosas que no respiran páguense con solo cosas que respiran,Un manzano, un avellano y un soto sagrado.
También nos comenta que en la Irlanda Medieval eran corrientes varios sistemas de clasificación de árboles. Cita un poema del siglo XVII donde se da lista de los siete árboles jefes, pero con el aliso, el sauce, y el abedul, en vez del fresno, el tejo y el pino, y la multa por su tala ilegal era una vaca, o tres por todo el soto.
Para las Leyes Brehonas los árboles se dividían en cuatro categorías, Siete Árboles Jefes, Siete Árboles Rústicos, Siete Arbustos, Ocho Arbustos Espinosos, con una escala de multas por la tala ilegal cuya severidad disminuía según la categoría. Cabe destacar que en este caso los Árboles Jefes preciados por su nobleza o sacrosantidad, eran:
1. Roble, por su tamaño, belleza, y sus bellotas que engordan a los cerdos
2. Avellano, por sus nueces y zarzos
3. Acebo, por su madera, utilizada en lanzas de carros
4. Tejo, por su madera, utilizada para vasijas caseras, petos, etc
5. Fresno, por su madera, utilizada para hacer el trono del Rey, y para astas de armas.
6. Pino, por su madera utilizada para hacer punzones.
7. Manzano, por su fruto y su corteza apropiada para la curtiembre.

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA IV


martes 24 de marzo de 2009

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA III


Heracles, en su 12º trabajo le sacó de los infiernos y luego lo devolvió a su lugar.Orfeo le durmió con su lira cuando fue a rescatar a su esposa Euridice.Cerbero acaricia con su cabeza a los que entran en los infiernos pero luego no les deja salir. Siempre al acecho, devora a quien pretende franquear sus puertas (Hesiodo: Teogonía).Personificaba las tinieblas de la noche.

lunes 23 de marzo de 2009

LOS ANIMALES EN LA MITOLOGÍA CLÁSICA II



LA SABIDURÍA ARBÓREA CELTA II


EL CIFRADO ÓGMICO
Textos antiguos de posible origen druídico.
Las colegiaturas druidas eran conocidas como 'Cor' o 'Arboleda', cuando los Romanos arriban a las Islas Británicas. En ese entonces existían alrededor de cuarenta Colegiaturas (cada cual integradas por cien alumnos); además existían docenas de Grupos de Enseñanza más pequeños. Este sistema de entrenamiento era el generador del estrato cultural y espiritual de la sociedad. Los estudiantes durante su entrenamiento de 8, 12, y 20 años aprendían los ciento cincuenta caracteres de la escritura cifrada celta conocida como Ogham.
El historiador galés D.Rhys afirma que el término -ogmico- puede traducirse como "destreza en las palabras" explicación íntimamente ligada al hermetismo que mantenían los druidas respecto de este escritura. Si bien Rhys confiere un origen totalmente irlandés al Ogham, existen otros como D. Diringer en su obra "El Alfabeto, Una Clave a la Historia de la Humanidad", quienes afirman que los inventores de esta escritura conocían las runas, afirmando que ambos sistemas están emparentados por lo mágico y un origen en común. Algunos han sugerido que es una derivación del sistema griego utilizado en el Norte de Italia y que en dicha zona también se habrían originado las runas luego asociadas con la civilización etrusca.
Una de las variantes más fascinantes era la del Ogham Arbóreo, donde cada muesca o grupo de incisiones estaba relacionado a un árbol específico, cuyo nombre en gaélico irlandés relacionaba con una letra (e.g. Dur ('roble') = D) . Este alfabeto era solamente enseñado dentro de dichas escuelas, convirtiéndose pues en una escritura cifrada secreta. Por ejemplo, cuando los Druidas deseaban comunicarse a larga distancia recurrían a recipientes o sacos donde conservaban hojas recolectadas, luego procedían a intercalarlas según su correspondencia alfabética a lo largo de un hilo de tripa (nudos intermedios que podían ser efectuados para facilitar el descifrado), finalmente la entregarían envuelta en un corte de cuero o dentro de una caja a un mensajero. Aún cuando el recado fuese interceptado, sólo una persona instruida podría interpretar el mensaje.
Similar a este Ogham Arbóreo de Hojas, existía el Ogham Arbóreo de Varas, donde cada vara era grabada (y algunas veces pintada en rojo) con marcas. Cada vara era denominada 'promesa' o 'nudo', colectivamente eran conocidas como 'coelbreni'. El vocablo coel significa profeta, o adivino, por ello también eran utilizadas en la práctica adivinatoria, durante la cual eran arrojadas ritualmente sobre un paño blanco para luego ser 'leídas'.
Existían también las coel fain, Piedras del Omen, lo que puede acercarnos a nuestra anterior cita del parentesco con las runas.
El Alfabeto Básico estaba dividido en cinco Grupos de cinco letras. Los Grupos estaban probablemente asignados al Norte, Sur, Este, y Oeste, con cinco letras especiales (las Forfeda) relacionadas éstas con el místico quinto Punto Central.
El sistema ógmico más completo se encuentra en Gaélico Irlandés (Erse), y sus sub-sistemas dependen de ligazones nominales en ese idioma. Docenas de categorías conforman las correspondencias (pájaros, colores, animales, lagos, pozos de agua, batallas, colinas, ríos, etc). Aún así la correspondencia mnemotécnica no se cumplía taxativamente (e.g- para 'Fearn' gaélico del árbol Aliso, le corresponde la letra F, siendo su correspondencia, el pájaro 'Faelinn' (gaviota), mientras que en la mitología celta está asociado al 'Cuervo', podemos ver así como podían agregarse variantes al cifrado secreto).
Asociado con un sistema de adivinación el Alfabeto Arbóreo es conocido como Beth Luis Nion a partir de los tres primeros árboles sagrados: el abedul, el serbal, y el fresno. Este sistema fue recopilado por Roderick O´Flaherty y es considerado una reliquia del druidismo antiguo.
Como habrán observado las trece consonantes originales del alfabeto ógmico están relacionadas con los trece meses lunares y arbóreos del calendario druídico, estos calendarios lunares son similares a los de otras culturas como la maya. El ciclo anual tenía inicio en noviembre ya que en la noche del 31 de Octubre se recibía al nuevo año céltico, Samhain, o Fin del Verano. Se le suman otros ocho árboles y arbustos, a saber: álamo temblon, bonetero, madreselva, manzano, haya, grosella blanca, rosal, y olmo.

domingo 22 de marzo de 2009

DOS IMÁGENES EN UN ESTANQUE


¿Sólo para volver a ver mi rostro en un estanque muerto, lleno de hojas muertas, en un jardín estéril, me detuve después de tanto tiempo en la pequeña capital? Cuando me aproximaba a ella no pensaba tener otro motivo que éste.
Regresando del mar y de las grandes ciudades de la costa, sentía el deseo de las cosas ocultas, de las calles estrechas, de los muros silenciosos y un poco ennegrecidos por las lluvias. Estaba seguro de hallar todo eso en la pequeña capital, en la ciudad donde había estudiado durante cinco años, con maestros de clásicas barbas blancas, las ciencias más germánicas y más fantásticas.
Recordaba a menudo la querida ciudad, tan sola en medio de la llanura, como una exiliada (he pensado siempre que existen también ciudades desterradas de su propia patria), sin río, sin torres ni campanarios, casi sin árboles, pero totalmente quieta y resignada en torno al gran palacio rococó, en el que charla y duerme la corte. En las calles, a cada cien pasos, hay un pozo y junto al pozo una fuente y sobre cada fuente un guerrero de terracota, pintado de azul y rojo pálido.
Recordaba también la casa en que viví durante los años de mi aprendizaje científico. Mis ventanas no se abrían sobre la plaza sino sobre un gran jardín, cerrado entre las casas, donde había, en un rincón, un estanque circuido por rocas artificiales. A nadie le importaba el jardín: el viejo señor había muerto y la hija, aburrida y devota, consideraba a los árboles como herejes y a las flores como vanidosas. También el estanque había muerto por su culpa. Ningún chorro brotaba ya de su seno. El agua parecía tan cansada e inmóvil como si fuese la misma desde hacía una cantidad enorme de años. Por lo demás, las hojas de los árboles la cubrían casi enteramente e incluso las hojas parecían haber caído allí en otoños míticamente lejanos.
Este jardín fue el sitio de mis alegrías mientras viví en la pequeña capital. Tenía la libertad de poder visitarlo cada hora y cuando los maestros no me llamaban me sentaba con algún libro junto al estanque, y cuando estaba cansado de leer o la luz menguaba, intentaba mirar mis ojos reflejados en el agua o contaba las viejas hojas y seguía con estática ansiedad sus lentos viajes bajo el hálito desigual del viento. Alguna vez las hojas se apartaban o se reunían todas en el fondo y entonces veía en el agua mi rostro y lo contemplaba tan largamente que me parecía no existir más por mí mismo, con mi cuerpo, sino ser solamente una imagen fijada en el estanque por la eternidad.
Fue por eso que corrí inmediatamente al jardín, apenas llegué a la pequeña capital. Habían pasado muchos años, pero la ciudad se mantenía igual. Por las mismas calles estrechas pasaban las mismas mujeres enanas y amarillentas, de cofias ajadas, y los guerreros de terracota, inútiles y ridículos, se apoyaban en el puño de las espadas sobre las habituales fuentes.
Y también el jardín estaba tal como yo lo había dejado, también el estanque estaba como yo lo vi por última vez, antes de regresar a mi patria. Alguna mata de más en los canteros, algunas hojas más en el estanque y todo el resto como antaño. Quise entonces volver a ver mi cara en el agua y me di cuenta de que era diferente, muy diferente de aquella que tan lúcidamente recordaba. El encanto de ese estanque, de ese sitio volvió a apoderarse de mí. Me senté sobre una de las rocas artificiales y con la mano moví las hojas muertas para formar un espejo más grande a mi rostro palidecido y transfigurado. Permanecí algunos minutos mirando mi imagen y pensando en las leyes del tiempo cuando vi dibujarse en el agua otra imagen junto a la mía. Me volví bruscamente: un hombre se había sentado a mi lado y se reflejaba junto a mí en el estanque. Lo miré sorprendido -volví a mirarlo y me pareció que se me asemejaba un poco. Dirigí de nuevo los ojos al estanque y contemplé otra vez su imagen reflejada sobre el fondo sombrío. Al instante comprendí la verdad: ¡su imagen se parecía perfectamente a la que yo reflejaba siete años antes!
En otro tiempo, quizás, aquello me hubiera espantado y seguramente habría gritado como quien se halla preso en el círculo de alguna invencible obsesión. Pero yo sabía ahora que solamente lo imposible se vuelve real algunas veces y por lo tanto no sentí el menor asomo de terror. Tendí la mano al hombre, que me la estrechó, y le dije:
-Sé que tú eres yo mismo, un yo que pasó hace mucho, un yo que creía muerto pero que vuelvo a ver aquí, tal como lo dejé, sin cambio visible.
Y no sé, oh mi yo pasado, qué deseas de mi yo presente, pero sea lo que fuere no sabré negártelo.
El hombre me miró con cierto estupor, como si me viera por primera vez, y respondió después de unos instantes de vacilación:
"Quisiera estar un poco contigo. Cuando tú creíste partir definitivamente yo permanecí aquí, en esta ciudad donde no pasa el tiempo, sin moverme, sin hacer nada, esperándote. Sabía que regresarías. Habías dejado la parte más sutil de tu alma en el agua de este estanque y de esta alma yo he vivido hasta hoy. Pero ahora quisiera unirme nuevamente a ti, permanecer estrechado a ti, viviendo contigo, escuchando de ti el relato de tus vidas de todos estos años. Yo soy como tú eras entonces y no conozco de ti más que lo que tú conocías entonces. Comprende mi ansiedad de saber y de escuchar. Hazme de nuevo tu compañero hasta que partas una vez más de esta ciudad exiliada del mundo y del tiempo."
Asentí con la cabeza y salimos del jardín tomados de la mano, como dos hermanos.
Comenzó entonces para mí uno de los periodos más singulares de mi vida, esta vida mía tan diferente ya de la de otros hombres. Viví conmigo mismo -con mi yo transcurrido- algunos días de imprevista alegría. Mis dos yo caminaban por las calles mal empedradas, en medio del silencio que reinaba desde hacía tanto tiempo en la pequeña capital -¡un silencio que databa del siglo decimoctavo!-, y conversaban incesantemente tratando de recordar las cosas que vieron, los hombres que conocieron, los sentimientos que los agitaron, los sueños que dejaron un amargo sabor en sus espíritus. Las dos almas -la antigua y la nueva- buscaron juntas la universidad, silenciosa y sepulcral como un monasterio montañés -recorrieron el jardín a la francesa, detrás del palacio rococó, donde las estatuas, mutiladas y ennegrecidas, no concedían más de una mirada a las alamedas infinitas- y se aventuraron hasta el Liliensee, una chacra mal excavada que por decreto de los viejos príncipes había llegado a obtener el nombre de lago. ¡No puedo recordar aquellos días de paseos y de confidencias sin que desfallezca por un instante mi corazón! Pero luego de las primeras horas de efusión, después de los primeros días de evocaciones, comencé a sentir un tedio inenarrable al escuchar a mi compañero. Ciertas ingenuidades, ciertas brutalidades, ciertos modos grotescos que continuamente exhibía me desagradaban. Me percaté, además, al hablar extensamente con él, de que estaba lleno de ideas ridículas, de teorías ya muertas, de entusiasmos provincianos hacia cosas y seres que yo ni siquiera recordaba. Confiaba en ciertas palabras, se conmovía con ciertos versos, se exaltaba ante ciertos espectáculos que a mí, en cambio, me inspiraban muecas o sonrisas. Su cabeza estaba llena todavía de ese romanticismo genérico, desproporcionado, hecho de cabelleras desmelenadas, de montañas malditas, de bosques tenebrosos, de tempestades y de batallas con redoblar de truenos y tambores, y su corazón se deshacía en aquel pathos germánico (flores azules, luna entre nubes, tumbas de castas novias, cabalgatas nocturnas, etcétera) del cual vivían los esmirriados petimetres melancólicos y las señoritas rubias un poco obesas.
Su ingenuo orgullo, su inexperiencia del mundo, su ignorancia profunda de los secretos de la vida, que al principio me divertían, terminaron por cansarme, por suscitar en mí una especie de compasión despreciativa que poco a poco llegó a la repugnancia.
Durante algunos días aún supe resistir mi deseo de insultarlo o de huir, pero una mañana, luego de que hubo declamado con gran énfasis un lied estúpidamente conmovedor, sentí que mi desprecio iba transformándose en odio.
"Y sin embargo, pensé, yo mismo he sido en otra época este hombre del que me burlo, este joven ridículo e ignorante. Él es todavía, de alguna manera, yo mismo. Durante estos largos años yo he vivido, he visto, he adivinado, he pensado y él ha permanecido aquí, en la soledad, intacto, perfectamente igual a ese que era yo el día en que dejé estos lugares. Ahora mi yo presente desprecia a mi yo pasado -y sin embargo en ese tiempo yo creía, más que hoy todavía, ser el hombre superior, el ser alto y noble, el sabio universal, el genio expectante. Y recuerdo que entonces despreciaba a mi yo pasado, mi pequeño yo de niño ignorante y sin refinamiento todavía. Ahora desprecio a aquel que despreciaba. Y todos estos menospreciadores y menospreciados han tenido el mismo nombre, han habitado el mismo cuerpo, se presentaron ante los hombres como un solo ser vivo. Después de mi yo presente, se formará otro que juzgará a mi alma de hoy tal como yo juzgo hoy a la de ayer. ¿Quién tendrá piedad de mí si yo no la tengo para mí mismo?"
Mientras yo pensaba esto, el yo antiguo me hablaba y declamaba. Yo no tenía nada ya para decirle y callaba; él no tenía nada más para decirme, pero, en vez de callar, fabricaba frases y recitaba poesías horriblemente extensas. ¿Qué había ahora de común entre nosotros? Habiendo agotado los recuerdos del pasado lejano, yo no podía hablar con él del pasado próximo, de todo mi mundo reciente de bellezas conocidas, de corazones amados y destrozados, de paradojas improvisadas en torno de la mesa de té, y mucho menos del sueño doloroso que ocupa ahora íntegramente mi alma. Era inútil decirle todo eso; él no me comprendía. El sonido de ciertas palabras que me sugería toda una escena, las asociaciones de ideas de un perfume, de un nombre, de un rumor nada le decían a su alma. Me rogaba que le hablara, y si consentía, me escuchaba con curiosidad pero sin sentir, sin comprender, sin revivir conmigo lo que yo le narraba. Sus ojos se perdían en el vacío y apenas yo enmudecía recomenzaba sus declamaciones y sus melosidades sentimentales.
Llegó, pues, un día en que el odio contra ese pasado yo mío no supo ya contenerse. Le dije entonces con mucha firmeza que no podía más vivir con él y que debía separarme de su compañía para acabar con mi disgusto. Mis palabras lo sorprendieron y lo entristecieron profundamente. Sus ojos me miraron suplicando. Su mano me estrechó con más fuerza.
"¿Por qué quieres dejarme -dijo con su odiosa voz de teatral apasionamiento-; por qué quieres dejarme una vez más tan solo? ¡Te he estado esperando durante tanto tiempo en silencio, durante tantos años he contado las horas que me acercaban a estos momentos! Y ahora que estás conmigo, ahora que te amo, que hablamos del amor y de la belleza del mundo, de los pesares de sus criaturas, ¿quieres dejarme solo en esta ciudad tan triste, tan lentamente triste?"
No respondí a sus palabras sino con un gesto de rabia. Pero cuando me adelanté para irme sentí su brazo aferrarme con violencia y escuché de nuevo su voz que me decía sollozando:
"No, tú no partirás. ¡No te dejaré partir! Soy tan feliz ahora de poder hablar a alguien que puede comprenderme, a alguien que todavía tiene un corazón, ardiente, que viene de las ciudades de los vivos, que puede escuchar todos mis gemidos y acoger mis confesiones. ¡No, tú no partirás, no podrás partir! ¡No permitiré que te vayas!"
Tampoco esta vez respondí y todo el día permanecí con él sin hablar. Él me miraba en silencio y me seguía siempre.
Al día siguiente me preparé para irme pero él se plantó ante la puerta y no me dejó salir hasta que no le hube prometido que me quedaría con él durante todo el día.
Así pasaron todavía cuatro días. Yo intentaba eludirlo, pero él me perseguía constantemente, aburriéndome con sus lamentaciones e impidiéndome, aun por la fuerza, abandonar la ciudad. Mi odio, mi desesperación crecían de hora en hora. Finalmente, al quinto día, viendo que no podía liberarme de su celosa vigilancia, pensé que sólo me quedaba un medio y salí resueltamente de casa seguido de su lamentable sombra.
También aquel día anduvimos por el estéril jardín donde tantas horas había pasado yo con su alma, y nos aproximamos, también aquel día, al estanque muerto cubierto de hojas muertas. También aquel día nos sentamos sobre las falsas rocas y separamos con la mano las hojas para contemplar nuestras imágenes. Cuando nuestros dos rostros aparecieron juntos sobre el espejo sombrío del agua, me volví rápidamente, aferré a mi yo pasado por los hombros y lo arrojé de cara al agua, en el sitio donde aparecía su imagen. Empujé su cabeza bajo la superficie y la sostuve quieta con toda la energía de mi odio exasperado. Él intentó resistirse; sus piernas se agitaron violentamente pero su cabeza permaneció bajo el remolino trémulo del estanque. Después de algunos instantes sentí que su cuerpo se aflojaba y debilitaba. Entonces lo solté y cayó aún más abajo, hacia el fondo del agua. Mi odioso yo pasado, mi ridículo y estúpido yo de otros años había muerto para siempre. Abandoné con calma el jardín y la ciudad. Nadie me molestó jamás por este hecho. Y vivo ahora todavía en el mundo, en las grandes ciudades de la costa, y me parece que me falta algo cuyo preciso recuerdo no poseo. Cuando me asalta la alegría con sus tontas risas pienso que soy el único hombre que ha matado a su yo y que vive todavía. Pero esto no es suficiente para que permanezca serio.

(*)Fuente: Giovanni Papini (1881-1956)

sábado 21 de marzo de 2009

DAN-AUTA


Una vez, hace mucho tiempo, en un tiempo que está en la espalda del tiempo, se casó un hombre con una mujer. Solos se fueron al bosque, cultivaron la tierra y se hicieron cuanto necesitaban. Tuvieron una hija que llamaron Sarra. Pasaron soles y soles, y cuando Sarra era ya moza, tuvieron otro hijo, tan pequeño, que le llamaron Dan-Auta. Poco después el padre enfermó. "Me muero" -se dijo el padre, y llamó a Sarra-; "Me muero" -le dijo el padre-. "Dan-Auta queda junto a ti. No le abandones y, sobre todo, cuida de que Dan-Auta no llore nunca". El padre dijo esto y se murió.
Poco después la madre enfermó. "Me muero" -se dijo la madre, y llamó a Sarra-: "Me muero" -dijo a Sarra la madre-. "Dan-Auta queda junto a ti. No le abandones y, sobre todo, cuida de que Dan-Auta no llore jamás". La madre dijo esto y se murió.
Permanecieron solos en el bosque Sarra y Dan-Auta. Pero les quedaba un granero lleno de harina del árbol del pan, y un granero lleno de habichuelas, y un granero lleno de sargo. Sarra dijo: "Con esto tendremos bastante para alimentarnos hasta que Dan-Auta sea hombre y pueda cultivar la tierra".
Sarra se puso a moler maíz para hacer comida. Cuando tuvo la harina delgada, la puso en una calabaza y la llevó a la choza para cocerla. Luego salió a buscar leña, dejando solo a Dan-Auta que, menudillo, se arrastraba por el suelo y apenas podía tenerse sobre los pies. Dan-Auta se aburría, y acercándose a la calabaza, la volcó; luego tomó ceniza del hogar y la mezcló con el maíz. Cuando Sarra volvió, al ver lo que Dan-Auta había hecho, exclamó: "¡Ay, Dan-Auta mío! ¿Qué has hecho? ¿Has tirado la harina que íbamos a comer? Dan-Auta comenzó a sollozar. Pero Sarra dijo en seguida: "¡No llores, no llores, Dan-Auta! Tu Baba (padre) y tu Inna (madre) dijeron que no llorases nunca".
Sarra volvió a salir y Dan-Auta a aburrirse. En el hogar llameaba un tizón. Dan-Auta lo tomó, y, arrastrándose fuera de la choza, puso fuego al granero de maíz, y al granero de harina del árbol del pan, y al granero de habichuelas, y al granero de sargo. En esto llegó Sarra, y, viendo todas las despensas consumidas por el fuego, gritó: "¡Ay, Dan-Auta mío! ¿Qué has hecho? ¿Has quemado todo lo que teníamos para comer? ¿Cómo viviremos ahora?"Dan-Auta, al oírla, comenzó a sollozar; pero Sarra se apresuró a decirle: "¡Dan Auta mío, no llores! Tu padre y tu madre me dijeron que no llorases nunca. Has quemado cuanto teníamos; pero ven, ya buscaremos qué comer".
Sarra colocó a Dan-Auta en su espalda y, sujetándolo con su vestido, echó a andar por el bosque. Sarra encontró un camino y por él caminó hasta llegar a una ciudad. Acertó a pasar por el barrio del rey. La primer mujer del rey los recibió y se quedaron a vivir con ella. Cada día les daba de comer.
Sarra llevaba siempre a Dan-Auta atado a su espalda. Las otras mujeres le decían: "Sarra, ¿por qué llevas siempre a Dan-Auta sobre tu espalda? ¿Por qué no le pones en el suelo y le dejas jugar como los otros chicos?" Y Sarra respondía: "Dejadme hacer mi hacer. El padre y la madre de Dan-Auta han dicho que no llorase nunca. Mientras lleve a Dan-Auta sobre mí, no llorará. Tengo que cuidar de que Dan-Auta no llore".
Un día dijo Dan-Auta: "Sarra, yo quiero jugar con el hijo del rey". Sarra entonces lo puso en tierra, y Dan-Auta jugó con el hijo del rey. Sarra tomó un cántaro y salió por agua. En tanto, el hijo del rey cogió un palo y Dan-Auta cogió otro palo. Ambos jugaron con los palos. El hijo del rey y Dan-Auta se pusieron a darse de palos. Dan-Auta, de un palo, le sacó un ojo al hijo del rey, y el hijo del rey quedó tendido.
En esto Sarra llegó. Vio que Dan-Auta había sacado un ojo al hijo del rey. Nadie estaba presente. El hijo del rey comenzó a gritar. Sarra dejó el cántaro y tomando a Dan-Auta, salió de la casa, salió del barrio del rey, salió de la ciudad todo lo de prisa que pudo.
Nadie estaba presente cuando Dan-Auta sacó el ojo al hijo del rey: pero el niño gritó. El rey, al oírlo, preguntó: "¿Por qué llora mi hijo?" Sus mujeres fueron a ver lo que ocurría, y al notar la desgracia, comenzaron a gritar. Oyó el rey los gritos de sus cuarenta mujeres y acudió presuroso. "¿Qué es esto? ¿Quién ha hecho esto?" -preguntó el rey-. Y el hijo del rey repuso: "Dan-Auta".
"¡Salid! -dijo entonces a sus guardianes-. ¡Id por toda la ciudad! ¡Buscad por toda la ciudad a Sarra y Dan-Auta!" Los guardias salieron y miraron casa por casa, pero en ninguna hallaron lo que buscaban. En vista de ello, el rey llamó a sus gentes; llamó a todos sus soldados, llamó a los de a pie y a los de a caballo, y les dijo: "Sarra y Dan-Auta han huido de la ciudad. Busquémoslos en el bosque. Yo mismo iré con los de a caballo para buscar a Sarra y Dan-Auta.
Dos días seguidos había corrido Sarra con Dan-Auta al lomo. Al cabo de ellos no podía más y justamente entonces oyó que el rey y sus caballeros llegaban en su busca. Había allí un árbol muy grande, y Sarra dijo: "Subiré al árbol y así podré ocultarme entre las hojas con Dan-Auta".
Subió, en efecto, al árbol, con Dan-Auta a su espalda, y se ocultó en la tupida fronda. Poco después llegaba junto al árbol el rey con los caballeros. "He cabalgado dos días -dijo- y estoy cansado; poned mi silla de cañas bajo el árbol, que quiero descansar". Así lo hicieron sus hombres, y el rey se tendió en su silla, bajo la rama donde Sarra y Dan-Auta reposaban.
Dan-Auta se aburría, pero vio al rey allá abajo, y dijo a Sarra: "¡Sarra!" Sarra dijo: "¡Calla, Dan Auta, calla!" Dan-Auta comenzó a sollozar. Sarra se apresuró a decirle: "¡No llores, Dan-Auta, no llores! Tu padre y tu madre me dijeron que no llorases nunca. Di lo que quieras". Dan-Auta dijo "Sarra, quiero hacer pis. Quiero hacer pis encima de la cabeza del rey". Sarra exclamó: "¡Ay, Dan-Auta, nos matarán si haces eso; pero no llores y haz lo que quieras!"
El rey miró entonces a la pompa del árbol. Vio a Sarra, vio a Dan-Auta, y gritó: "Traed hachas y echemos abajo el árbol". Sus gentes corrieron y trajeron hachas. Comenzaron a batir el árbol. El árbol tembló. Luego dieron golpes más profundos en el tronco. El árbol vaciló. Luego llegaron a la mitad del tronco y el árbol empezó a inclinarse. Sarra dijo: "Ahora nos prenderán y nos matarán". Un gran churua -un gavilán gigante- voló entonces sobre el bosque, y vino a pasar cerca del árbol donde Sarra y Dan-Auta reposaban. Sarra vio al churua. El árbol se inclinaba, se inclinaba. Sarra dijo al churua: "!Churua mío! Las gentes del rey van a matarnos, a Dan-Auta y a mí, si tú no nos salvas". Oyó el churua a Sarra y acercándose puso a Sarra y a Dan-Auta sobre su espalda. El árbol cayó y el pájaro voló con Sarra y Dan-Auta. Voló muy alto sobre el bosque, siguió volando hacia arriba, siempre hacia arriba. Dan-Auta miraba al pájaro; vio que movía la cola como un timón, y se entretuvo observándola bien. Pero luego Dan-Auta se aburría, y dijo: "!Sarra!" Sarra repuso: "¿Qué más quieres, Dan-Auta?" Y como Dan-Auta sollozase, añadió: "No llores, no llores, que padre y madre dijeron que no lloraras. Di lo que quieres". Dan-Auta dijo: "Quiero meter el dedo en el agujero que el pájaro lleva bajo la cola". Dijo Sarra: "Si haces eso, el pájaro nos dejará caer y moriremos; pero no llores, no llores, y haz lo que quieras".
Dan-Auta introdujo su dedo donde había dicho. El pájaro cerró las alas. Sarra y Dan-Auta cayeron, cayeron de lo alto.
Cuando Sarra y Dan-Auta estaban ya cerca de la tierra, comenzó a soplar un gran gugua, un torbellino. Sarra lo vio y dijo: "¡Gugua mío! Vamos a caer en seguida contra la tierra, y moriremos si tú no nos salvas". El gugua llegó, arrebató a Sarra y Dan-Auta, y transportándolos a larga distancia, los puso suavemente en el suelo. Era aquel sitio un bosque de una comarca lejana.
Sarra avanzó por el bosque con Dan-Auta y encontró un camino. Caminando el camino llegaron a una gran ciudad, a una ciudad más grande que todas las ciudades. Un fuerte y alto muro la rodeaba. En el muro había una gran puerta de hierro que era cerrada todas las noches, porque todas las noches, apenas moría la ciudad, aparecía un terrible monstruo: un Dodo. Este Dodo era alto como un asno, pero no era un asno. Este Dodo era largo como una serpiente gigante, pero no era una serpiente gigante. Este Dodo era fuerte como un elefante, pero no era un elefante. Este Dodo tenía unos ojos que dominaban en la noche como el sol en el día. Este Dodo tenía una cola. Todas las noches el Dodo se arrastraba hasta la ciudad. Por esta razón se había construido el muro contra la gran puerta de hierro. Por ella entraron Sarra y Dan-Auta. Tras el muro, junto a la puerta, vivía una vieja. Sarra les pidió que los amparase. La vieja dijo: "Yo os ampararé. Pero todas las noches viene un terrible Dodo ante la ciudad y canta con una voz muy fuerte. Si alguien le responde, el Dodo entrará en la ciudad y nos matará a todos. Cuida, pues, de que Dan-Auta no grite. Con esta condición, yo os ampararé.
Dan-Auta oía todo esto. Al día siguiente fue Sarra al interior de la ciudad para traer comida. Entre tanto, Dan-Auta buscó ramas secas y pequeños trozos de madera, que encontró junto al muro. Luego corrió por la ciudad y donde veía un makodi, piedra redonda con que se machacaba el grano sobre una losa, lo cogía. Así reunió cien makodis. Luego se dijo: "Sólo necesito unas tenazas". Y andando por la ciudad vio unas abandonadas. Junto al muro donde había amontonado la leña, colocó los makodis y ocultas bajo ellos, las tenazas. Nadie advirtió la faena del pequeño Dan-Auta.
A la vuelta, Sarra le dijo: "Entra en seguida en la casa, Dan-Auta, porque pronto vendrá el terrible Dodo y puede matarnos". Dan-Auta repuso: "Yo quiero quedarme hoy fuera". Sarra dijo: "Entra en casa". Dan-Auta comenzó a sollozar: pero Sarra le dijo inmediatamente: "Dan_Auta mío, no llores. Tu padre y tu madre dijeron que no llorases nunca. Si quieres quedarte fuera, quédate fuera". Sarra entró en la casa donde estaba la vieja.
Dan-Auta permaneció fuera, sentado ante la casa de la vieja. Todas las gentes de la ciudad estaban en sus casas y habían cerrado tras de sí las puertas. Sólo Dan-Auta quedaba a la intemperie. Corrió al lugar donde había puesto la leña y le prendió fuego. Los makodis en el fuego se pusieron ardientes como ascuas.
En esto se sintió que llegaba el Dodo. Subió al muro Dan-Auta, y vio al monstruo que venía a lo lejos. Sus pupilas brillaban como el sol y como incendios. Dan-Auta oyó al Dodo que con una voz terrible, cantaba:
-¡Vuayanni agarinana ni Dodo! ¡Quién es en esta ciudad como yo, Dodo?Cuando Dan-Auta oyó esto, cantó a su vez desde el muro con todas sus fuerzas hacia el Dodo: "¡Naiyakay agarinana naiyakay ni Auta! Yo soy como tú en esta ciudad; yo soy como tú; yo, Auta".
Cuando oyó esto el Dodo, se acercó a la ciudad. Llegó muy cerca, muy cerca, y cantó: "¡Vuayanni agarinana ni Dodo!"Al cantar esto el Dodo, los árboles se estremecían en el aire, y la hierba seca empezó a arder. Pero Dan-Auta contestó: "¡Naiyakay agarinana naiyakay ni Auta!"Al oír esto el Dodo, se alzó sobre el muro. Dan-Auta bajó corriendo y se fue junto al fuego, donde relumbraban como ascuas los makodis ardientes.
El Dodo entonces cantó de nuevo con voz más terrible que nunca, y Dan-Auta una vez más le contestó. Todos los hombres en la ciudad temblaron dentro de sus casas al oír tan cerca la horrible voz del monstruo. Más fiero que nunca, el Dodo comenzó a repetir su canto:
"¡Vuayanni!..."
Pero al abrir sus fauces para este grito, Dan-Auta le lanzó con las tenazas diez makodis ardientes, que le abrasaron la garganta. Enronquecido gritó el Dodo:
"¡Agarinana!...Pero Dan-Auta le hizo tragar otros diez makodis incendiados, que le hicieron prorrumpir un gran quejido. Entonces, con voz débil, siguió:
"Ni Dodo"
Y Dan-Auta, aprovechando la abertura de las fauces, le envió el resto de los makodis. El Dodo se retorció y murió, mientras Dan-Auta, subiendo al muro, cantó:
"Naiyakay agarinana naiyakay ni Auta".
Luego con un cuchillo que había dejado fuera de la casa, cortó al Dodo la cola y, ocultándola en un morralillo, entró con ella en la habitación de la vieja; se deslizó junto a Sarra y se durmió.
A la mañana siguiente salían de sus casas cautelosamente los habitantes de la ciudad. Los más decididos fueron a ver al rey. Él preguntó: "¿Qué ha sido lo que esta noche ha pasado?"
Ellos respondieron: "No lo sabemos. Por poco no nos morimos de miedo. La cosa ha debido ocurrir junto a la puerta de hierro". Entonces el rey dijo a su Ministro de Cazas: "Ve allá y mira lo que hay".
El Ministro de Cazas fue allá, y, subiendo, medroso, al muro, vio al Dodo muerto. Corriendo volvió al rey y dijo: "Un hombre poderoso ha matado al Dodo". Entonces el rey quiso verlo, y cabalgó hasta el muro. Vio al monstruo tendido y sin vida. El rey exclamó: "En efecto, el Dodo ha sido muerto y le han cortado la cola. ¡Busquemos al valiente que lo ha matado!"
Un hombre que tenía una yegua, la mató y le cortó la cola. Otro hombre que tenía una vaca, la mató y le cortó la cola. Otro que tenía un camello, lo mató y le cortó la cola. Cada uno de ellos fue al rey y mostró la cola de su animal como si fuese la del Dodo. Pero el rey conoció el engaño, y dijo: "Todos sois unos embusteros. Vosotros no habéis muerto al Dodo. Yo y todos hemos oído en la noche la voz de un niño. ¿Vive por aquí cerca, junto a la puerta de hierro, algún niño extranjero?"Los soldados fueron a casa de la vieja y preguntaron: "¿Vive aquí algún niño forastero?" La vieja respondió: "Conmigo viven Sarra y Dan-Auta". Los soldados fueron a Sarra y preguntaron: "Sarra, ¿ha matado al Dodo el pequeño Auta?" Sarra respondió: "Yo no sé nada; pregúntenselo a él". Entonces fueron los soldados a Dan-Auta y le preguntaron: "Dan-Auta, ¿has matado tú al Dodo? El rey quiere verte". Dan-Auta no respondió. Tomó su morralillo y fue con los soldados ante el rey. Abrió el morralillo y, sacando la cola del Dodo, la mostró al Rey. Entonces el Rey dijo: "Sí, Dan-Auta ha matado al terrible Dodo".
El Rey dio a Dan-Auta cien mujeres, cien camellos, cien caballos, cien esclavos, cien casas, cien vestidos, cien ovejas y la mitad de la ciudad.

(*)Fuente: José Ortega y Gasset (1883-1955)

SUMISIÓN VOLUNTARIA...¿ACEPTAS? FELIZ NAVIDAD...

¿ACEPTAS?

EL CONTRATO
Lo firmas cada mañana....
Poco importan nuestras creencias o nuestras ideas políticas, el sistema instituído reposa en el acuerdo tácito de un tipo de contrato aprobado por cada uno de nosotros que a grandes rasgos os expongo:
Acepto la competitividad como base de nuestro sistema, aunque soy consciente de que este funcionamiento engendra frustracion y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.

Acepto que me humillen o me exploten a condición de que se me permita humillar o explotar a otro que ocupe un lugar inferior en la pirámide social.
Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites.
Acepto remunerar a los bancos para que ellos inviertan mi sueldo a su conveniencia y que no me den ningún dividendo de sus gigantescas ganancias (ganancias que servirán para atracar a los países pobres, hecho que acepto implícitamente).
Acepto también que me descuenten una fuerte comisión por prestarme dinero, dinero que proviene exclusivamente de los otros clientes.Acepto que congelemos o tiremos toneladas de comida para que los cursos bursátiles no se derrumben, en vez de ofrecérsela a los necesitados y de permitir a algunos centenares de miles de personas no morir de hambre cada año.
Acepto que sea ilegal poner fin a tu propia vida rápidamente, en cambio tolero que se haga lentamente inhalando o ingeriendo substancias tóxicas autorizadas por los gobiernos.Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz.Acepto que en nombre de la paz, el primer gasto de los Estados sea el de defensa. Entonces acepto que los conflictos sean creados artificialmente para deshacerse del stock de armas y así permitir a la economía mundial seguir avanzando.
Acepto la hegemonía del petróleo en nuestra economía, aunque es una energía muy costosa y contaminante y estoy de acuerdo en impedir todo intento de sustitución si se desvelara que hemos descubierto un medio gratuíto e ilimitado de producir energía.
Acepto que sería nuestra perdición.Acepto que se condene el asesinato de otro humano, salvo que los gobiernos decreten que es un enemigo y me animen a matarlo.
Acepto que se divida la opinión pública creando unos partidos de derecha y izquierda que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos haciéndome creer que el sistema está avanzando.
Además acepto toda clase de división posible con tal que esas divisiones me permitan focalizar mi cólera hacia los enemigos designados cuando se agiten sus retratos ante mis ojos.
Acepto que el poder de fabricar la opinión pública, antes ostentado por las religiones, esté hoy en manos de hombres de negocios no elegidos democráticamente que son totalmente libres de controlar los Estados, porque estoy convencido del buen uso que harán con él.
Acepto que la idea de la felicidad se reduzca a la comodidad; el amor al sexo y la libertad a la satisfacción de todos los deseos, porque es lo que me repite la publicidad cada día. Cuanto más infeliz soy más consumo. Cumpliré mi papel contribuyendo al buen funcionamiento de nuestra economía.
Acepto que el valor de una persona sea proporcional a su cuenta bancaria, que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades, y que sea excluído del sistema si no produce lo suficiente.Acepto que se recompense cómodamente a los jugadores de football y a los actores y mucho menos a los profesores y los médicos encargados de la educación y de la salud de las futuras generaciones.
Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores cuya experiencia podría sernos útil, pues, como somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo) sabemos que la experiencia ni se comparte ni se transmite.
Acepto que se me presenten noticias negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así pueda apreciar hasta qué punto nuestra situación es normal y cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus sólo puede ser beneficioso para nosotros.
Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para, sin consultarnos, tomar decisiones que comprometen el porvenir de la vida y del planeta.
Acepto consumir carne bovina tratada con hormonas sin que explícitamente se me avise. Acepto que el cultivo de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se propague en el mundo entero, permitiendo así a las multinacionales agroalimentarias patentar seres vivos, almacenar ganancias considerables y tener bajo su yugo a la agricultura mundial.
Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren armarse y combatir, y que así elijan los que harán la guerra y los que no. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos para estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible con el fin de poder totalmente arrebatar sus recursos si no pueden reembolsar sus préstamos.Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos. Considerando que ya es una suerte para ellos que los hagan trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en estos países que permiten hacer trabajar a niños en condiciones inhumanas y precarias. En nombre de los derechos humanos y del cuidadano, no tenemos derecho ejercer injerencia.Acepto que los laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan en los países desfavorecidos productos caducados o utilicen substancias cancerígenas prohibidas en Occidente.Acepto que el resto del planeta, es decir cuatro mil milliones de individuos, pueda pensar de otro modo a condición de que no venga a expresar sus creencias en nuestra casa, y todavía menos a intentar explicar nuestra Historia con sus nociones filosóficas primitivas.Acepto la idea de que existen sólo dos posibilidades en la naturaleza, a saber: cazar o ser cazado, y si estamos dotados de una conciencia y de un lenguaje, ciertamente no es para escapar de esa dualidad, sino para justificar por qué actuamos de ese modo.
Acepto considerar nuestro pasado como una como una continuación ininterrumpida de conflictos, de conspiraciones políticas y de voluntades hegemónicas, pero sé que hoy todo esto ya no existe porque estamos en el summum de nuestra evolución, y porque las reglas que rigen nuestro mundo son la búsqueda de la felicidad y de la libertad para todos los pueblos, como lo oímos sin cesar en nuestros discursos políticos.
Acepto sin discutir y considero como verdades todas las teorías propuestas para la explicación de los misterios de nuestros orígenes. Y acepto que la naturaleza haya podido dedicar millones de años para crear a un ser humano cuyo único pasatiempo es la destrucción de su propia especie en unos instantes.
Acepto la búsqueda del beneficio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como realización de la vida humana.
Acepto la destrucción de los bosques, la casi desaparición de los peces en los ríos y en nuestros océanos.
Acepto el aumento de la polución industrial y la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza.Acepto la utilizacion de toda clase de aditivos químicos en mi alimentación, porque estoy convencido de que si se añaden es porque son útiles e inócuos.
Acepto la guerra económica que actúa con rigor sobre el planeta, aunque siento que nos lleva hacia una catástrofe sin precedentes.
Acepto esta situación, y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla.Acepto ser tratado como ganado porque definitivamente pienso que no valgo más.

ACEPTO NO PLANTEAR NINGUNA CUESTIÓN, CERRAR LOS OJOS SOBRE TODO ESTO Y NO FORMULAR NINGUNA OPOSICIÓN VERDADERA, PORQUE ESTOY DEMASIADO OCUPADO POR MI VIDA Y MIS PREOCUPACIONES.INCLUSO ACEPTO DEFENDER A MUERTE ESTE CONTRATO SI USTED ME LO PIDE.ACEPTO PUES, EN MI ALMA Y CONCIENCIA Y DEFINITIVAMENTE ESTA MATRIZ TRISTE QUE USTED COLOCA DELANTE DE MIS OJOS PARA ABSTENERME DE VER LA REALIDAD DE LAS COSAS.

Sé que todos ustedes actúan por mi bien y el de todos, y por eso les doy las gracias.